“La guerra es una mierda; lo mejor es que lo hagas rápido y limpio. Con el sexo pasa lo contrario”
We had reached the naked soul of man
“That was all of tangible things; but in memories we were rich. We had pierced the veneer of outside things. We had suffered, starved and triumphed, groveled down yet grasped at glory, grown bigger in the bigness of the whole. We had seen God in His splendours, heard the text that Nature renders. We had reached the naked soul of man.“
South, 1919
Sir Ernest Henry Shackleton hablando de su odisea en tierras antárticas.
Si fuera un superhéroe sería….

Sin ningún género de duda. Por muchas, muchísimas razones.
I lived on the moon
Tengo un criterio un tanto peculiar para valorar la música. Creo que en cierta forma ya lo comentaba aquí. La Música con mayúsculas se separa de la música por la capacidad de emoción que ejercen sobre los oyentes. Así, para mí, la Música es aquella que consiga emocionar, que transmita más allá del ritmo, de la melodía, de la letra alguna cosa. Así, yo no concibo la Música como algo ligero, como algo para escuchar mientras hago otras cosas. La Música se escucha como objetivo primordial. Escucharla es dedicarle tu máxima atención. En definitiva, la Música es música que no deja indiferente.
Entre aquellas músicas que yo catalogo como Música, se encuentran un reducido número de piezas que van aun más allá. Son piezas que te atraviesan el alma, son piezas que te hacen tiritar de emoción. En mi caso lo logra la maravillosa voz de Lisa Gerrard, algunos lamentos de Gaita Irlandesa y alguna que otra pieza de cariz instrumental.
A esta lista se le añade, y lo hace subiendo a la cima “I lived on the moon” de Kwoon. No voy a desvelar nada antes de que veáis el video. Solo decir que el video, obra maestra de Yannick Puig, esta a la altura de la canción y no puedo parar de verlo y escucharla una y otra vez.
Atención al momento piel de gallina (la planta, minuto 1.40 aprox.). Subid los graves, hacedme caso.
¿Increíble, verdad? Os dejo unos segundos para que saquéis el pañuelo y os recuperéis….
Tanto la canción como el video destilan sentimiento y onirismo. El grafismo pocas veces ha estado más entrelazado con la historia como en este caso. En ella un padre enseña a su hijo a sumergirse en la imaginación como medio para evitar la crueldad y sufrimiento de este mundo.
Pero lo que mas destaco de la canción es esa capacidad de emoción que es capaz de producir. Ese minuto 1:40, esa planta zancuda, esas guitarras gimoteantes que entran….Arf, cada vez que lo pienso me descompongo.
Cuando entran esas guitarras es como un mazazo en la base del cráneo. Una explosión eléctrica que se expande por la espalda, desde el epicentro al inicio de la columna, hacia todas las terminaciones nerviosas de mi cuerpo. Los ojos se cierran, los lagrimales se ponen a trabajar y la espalda se arquea al ritmo de las guitarras. Es absolutamente increíble. Es como si una lanza de energía pura te atravesase de la cabeza a los pies y te produjese una sensación tan intensa, tan placentera que se volviese dolorosa. Supongo que es lo más parecido a un verdadero síndrome de Stendhal que puedo sentir.
Acaba la canción y me siento emocionalmente ahíto, agotado. La vuelvo a poner. Oh dios, esas guitarras…..
P.D: Si os ha gustado, escuchad los temas “Kwoon” y “The door”.
Acuse de recibo
Ciertamente, hace muy mucho que no actualizo el blog. Quien sabe porque será. Quizás era tan solo una moda de la que ya me he cansado. Quizás ya no tenga nada que decir. Quizás prefiera dedicar el tiempo libre a otros menesteres. Quizás me tenga que dejar de hostias y volver a postear. No se.
Muchas historias se quedan en el tintero, muchos videos, muchas canciones, muchas vivencias. Algunas demasiado intensas y personales para verterlas en este medio Muchas otras dignas de reseñar pero que, ay, se perderán como lagrimas en la lluvia.
No prometo escribir, puesto que no me gusta prometer aquello que no me veo seguro de poder cumplir, pero intentare escribir algo con una periodicidad más o menos normal. No prometo nada.
Lo haré más que por mí, que ese fue el origen del blog, por aquellos que me leen. Si, los 4 mataos que lo hacéis.
Uhm…puede que lo haga. ¿Cómo sino la gente sabrá que me zampe 10 películas en el festival de Sitges? ¿Cómo la gente descubrirá ese maravilloso tema y video musical que es “I lived on the moon” de Kwoon?
En fin, no se puede considerar un “he vuelto” de facto. Pero sigo vivo. Eso es lo importante. Y lo demás son especias.
¿Dónde viven los frikis?
Pos eso, en Reykjavík.
Let’s jam!
via Yonkis
Azucarillo para el primero que adivine de donde es el tema.
No me puedo creer que nadie no lo haya dicho antes
“La omnipotencia está sobrevalorada”
Increiblemente, es cierto. ¡La cita es mia!
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Pensamientos de lavabo
No se lo digáis a nadie, pero…

…me gusta “Notting Hill”.
I’m now a gafapasta

Vivimos tiempos extraños. Todo lo que yo nunca quise ser, todo lo que no quiero ser, es todo lo que parezco ahora. El tiempo largamente anunciado tenia que llegar. Soy oficialmente un gafapasta.
Soy un miope irredento desde que mi conciencia recuerda. Siempre lo he sido. Y lógicamente, cuando uno es niño y mas en esa pesadilla estética que fueron los 80, uno lleva gafas de pasta. Y pasa lo que pasa; une un niño y gafas de pasta. ¿Que ocurre? Bingo. Acaban rotas a la mínima. Todos los que hayan llevado gafas en su infancia conoce esta gran verdad. También recordará como se solía arreglar el tema. El padre de uno solía coger la cola de impacto o el pegamento imedio e intentaba arreglar el desaguisado. Solía lograrlo, pero uno no se iba nunca de rositas. La zona de la rotura solía quedar mas ancha y visualmente quedaba…quedaba…bueno hecha una mierda. Los restos de pegamento cantaban a la legua, aunque peor era cuando en lugar de pegamento se utilizaba cinta adhesiva……
Para que engañarnos. Llevar gafas siendo niño era una basura, pero los cegatos bien teníamos que ver (aunque fuera un balonazo en plena cara). Con el tiempo, el metal se puso de moda y uno empezaba a ser menos torpe (o a jugar menos) y se pasó al metal. Eran esas primeras gafas de metal unas gafas digamos aparentes. Gafas de piloto que las llaman ahora. Gafas para ver el mundo entero sin borrones. Y una mierda. Ahora sabes que eran feas de cojones, pero entonces te acostumbraste a ellas y las veías preciosísimas. Alma cándida.
Tu miopía seguía subiendo y tocaba cambiarse de gafas. La voz de la conciencia (tu madre) te aconsejó unas gafas de metal, pero esta vez más pequeñas. Tú, ente sin personalidad, dices que “posvale, posdeacuerdo”. Es cuando te las pruebas, cuando te acuerdas del árbol genealógico de tu familia entera, de la de cualquier persona que conozcas y la de todos los puñeteros reyes godos. No ves un carajo. Acostumbrado a poder ver en todas direcciones (como los camaleones) gracias a tus lentes de soldador, esta mierdecilla de gafas que te has comprado no te permiten ver apenas nada. Tan solo puedes ver claramente lo que tienes al frente. Pues vaya mierda de cambio.
El tiempo pasa. Tus dioptrías aumentan y tus gafas se van estilizando. Consigues un modelo, una marca de estilo que te define. Consigues tu avatar para con el mundo. Hasta que te da por cambiar.
Hagamos un alto en el camino. Hay varias cosas que rodean al mundo gafil que todo cegato se plantea tarde o temprano. Primero están las lentillas. Maldita herramienta del diablo. ¿Que es eso de meterse el dedo en el ojo? No pienso hablar más del tema. No me vengáis con las ventajas. Nadie me meterá el dedo en el ojo, ni siquiera yo mismo, bajo ningún concepto. Y no se hable más.
Otro gran tema es la operación. Eso es otro tema, amigos. Aunque mi primigenio miedo a que me urgen los ojos me tira hacia atrás, la posibilidad de estar en la playa y ver donde te encuentras y no tener que memorizar patrones de sombrillas para encontrar la toalla hace que me emocione. Pero ese tiempo aun no ha llegado. Coming soon, que dicen.
Volviendo al tema principal, Llegado un momento te da por cambiar. Eso y que tus gafas tienen mas rayotes que un boceto de un retratista pésimo. Pero eso da igual. Quieres cambiar y decides volver a la pasta.
Extraño mundo el de la pasta. De la elegante sobriedad del metal se pasa al a hiperbólico barroquismo de la pasta. Y la gente sale a la calle con esas cosas en la cara, por dios. ¡Señora, que hay niños en la calle! Y además la pasta te da ese aire de sabiondo y cool tan detestable. Ahora los entiendes. Así yo también hablo de Proust y de Part sin despeinarme. Con esta mirada cualquier cosa que digas va a misa.
Malditos gafapastas.
Pero mejor callar. Ahora eres uno de ellos. Eres parte de la masa. Ahora eres un gafapasta.
P.D: No, no soy yo.
P.P.D: Otro día hablaremos del gran misterio del mundo gafístico. ¿Cómo es posible ver a través de 3 cm de suciedad con total normalidad?
